Cómo funciona la compresión de imágenes
Cada fotografía contiene más información de la que tus ojos pueden distinguir. La compresión localiza esa redundancia y la elimina: valores de color repetidos en un cielo despejado, detalle de brillo en sombras que el ojo percibe como uniformes, variaciones a una escala que nadie examina. Lo que queda es un archivo mucho más pequeño que sigue leyéndose como la misma imagen.
Cuánto se puede quitar antes de que la diferencia se note depende de la imagen. Un retrato con fondo desenfocado se comprime muchísimo; una captura de pantalla con texto pequeño, o una foto llena de bordes marcados y textura fina, tiene menos redundancia y muestra artefactos antes. Por eso dos imágenes con las mismas dimensiones se comportan de forma distinta con el mismo objetivo.